En la Sierra Gorda hidalguense se encuentra Zimapán, incluido en la lista de Pueblos Mágicos, en 2018. Fue un pueblo minero, ahora conocido por sus presas, bosques, altos cerros y el huapango.

Zimapán también es la puerta de entrada a los amantes del turismo de aventura y ecoturismo.

Hay cañones espectaculares como el de Infiernillo, con paredes de más de 400 metros de altura; formaciones de piedra como El Vigilante,  la cual pareciera tener dos rostros: uno con expresión apacible y otro malévolo (según la leyenda, debes pedir un deseo al presenciar esta colosal cabeza para mantener lejos las malas energías); y miradores desde donde se pueden observar los amaneceres y atardeceres sobre la presa Fernando Hiriart Valderrama, rodeada por un paisaje rocoso y donde se ofrecen paseos en lancha.

Para darle gusto a tu espíritu aventurero, contrata solo a touroperadores expertos y autorizados que dispongan de equipo de alta calidad para hacer descenso a rappel, escalada, espeleísmo, bici de montaña y acampada.

Además de sus cañones, explora Villa La Encarnación, un pequeñísimo pueblo colorido fundado en 1815 que conserva una fundidora de hierro. Se encuentra dentro del Parque Nacional Los Mármoles.

Si te animas, podrás volar en parapente en el cerro Muhí Xhindó, donde se hacen rituales para recibir el equinoccio de primavera.

Zimapán se encuentra a tres horas y media de Ciudad de México y a 2 horas y 20 minutos de Pachuca.

Qué comer

Tu visita a Zimapán no está completa si no pruebas los tradicionales tamales dulces con relleno de mermelada. También prueba sus pastes, las chalupas, el pan casero, las enchiladas y la cecina. Además disfruta de los vinos artesanales que aquí elaboran y el pulque.

 

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